


¿Cómo está Christian?
De guerreo

Fotos cortesía: Christian Carmona
Esta es la historia de Christian Carmona, un apasionado por viajar caminando.

Fotos cortesía: Christian Carmona
Christian Leandro Carmona Diaz, conocido en redes como De Guerreo, es un hombre apasionado por el sonido y los viajes, se describe a sí mismo como un melómano y audiófilo empedernido. Tiene 34 años y en este punto ya cumplió su primer objetivo de viaje. Hace alrededor de un año empezó lo que él llama "travesía Páramos".
La idea de empezar a viajar nació en la pandemia. Como él dice, tanto tiempo libre que le quedaba para pensar lo llevó a leer filosofía, esto lo condujo hacia la pregunta “¿cuál es el sentido de la vida?”, entonces empezó a reflexionar. “Una vez visualizas el final de tus días, terminas por replantearse si vale la pena darte tan duro, sufrir tanto y agobiarse por las situaciones de la vida. ¿Para qué, para llegar a una jubilación, y qué?, ya gastados con muy poca vida recorrida, intentar disfrutar con la poca energía que nos queda”. Después de pensar tantas cosas decidió empezar a vivir de algo que en verdad le gustara hacer.
En ese momento comenzó a hacer una introspección sobre sus barreras, virtudes y debilidades. “Fue un proceso de un par de años, meses intentando, dándole y fallando hasta que llegué a un primer viaje caminando, fue de Pereira a Bogotá. Cuando terminé ese viaje quedé enamorado de las caminatas”.
Con la idea en la cabeza de seguir caminando, pero esta vez hacer algo más grande, fue a una finca y estuvo pensando cuál sería su próximo viaje. Encontró una revista sobre los 12 páramos más importantes de Colombia y de ahí nació la inspiración para comenzar con la “travesía Páramos”. “Me puse a ver el mapa y algo me pasó por la cabeza que me dijo crúcese Colombia a pie pasando por páramos y, efectivamente, marqué la ruta que hice”, relata.

Las razones que lo llevaron a hacer el viaje a pie fueron, primero, la falta de recursos económicos para comprar un carro o una moto; segundo, hacer el viaje de forma diferente.
Dice que durante el recorrido no hubo experiencias malas, solo “no tan bonitas”. La que más recuerda es el encuentro con un grupo armado al margen de la ley en el Cauca, Christian cuenta que “debido a ese encuentro, ellos me decomisaron un dron, tuvieron todos mis equipos en sus manos, pero después de hacerme la investigación pertinente, solamente me quitaron, por suerte, el dron, fue lo único que perdí y fue un mal menor al final”.
Otra de las situaciones que recuerda fue una saliendo del Parque Nacional Natural Puracé, entre los departamentos del Cauca y del Huila. “Me dio por acampar y cuando entré a la carpa, miré mi pantalón y estaba lleno de puros punticos, y eran como garrapatas que me empezaron a picar. Me metí un susto horrible, tiré la ropa lejos y pasé como dos horas quitando garrapata por garrapata de la carpa, se veían caminar por encima y fue un momento aterrador, yo solo rezaba para que no se metieran por ningún lado. Afortunadamente no pasó”.
No obstante, sus experiencias buenas han sido demasiadas. Sobre todo recuerda los sentimientos que le despierta el hecho de que las personas le abran la puerta de su hogar, algunos son sus seguidores, otros simplemente lo ven y después de compartir un poco de su historia terminan invitándolo a su casa. “Creo que eso es lo más bonito de todo lo que me queda, las experiencias y lo que uno aprende de los demás, eso es invaluable”, enfatiza.
Después de nueve meses de recorrido llegó a su destino: la Sierra Nevada de Santa Marta. “Fue muy especial, única, era mi objetivo. El final de la “travesía Páramos”. Una mezcla entre la nostalgia del que se va a acabar y la alegría de que se acabó. Fue un golpe fuerte aparte de lo bonito y especial, también fue el final de una etapa y el inicio de otra, que es el viaje en moto al cual apenas me estoy acoplando porque es una nueva dinámica”, confiesa.

Nació "De guerreo"



El nacimiento de “De Guerreo” tiene similitudes con el comienzo de la “travesía Páramos”, ya que Christian comenzó a hacer contenido en redes por razones económicas. Y, como él mismo lo dice, le parece válido usar las plataformas sociales como manera de gestionar la financiación.
Al principio, cuenta, realizó un gran esfuerzo para conseguir los recursos iniciales vendiendo fotografías y funcionó, pero luego ya no. Así que empezó a animar a las personas a donarle. Christian dijo que eso “ha funcionado muy bien, pero las donaciones implican que se debe ofrecer algo más”, así que actualmente está haciendo algunos stickers para vender y en ideas están algunas prendas.
Sobre su aceptación en las redes “De Guerreo” comenta que “la relación con la tribu que se va creando. Ha sido muy bonita, una aceptación positiva, pero a veces los malos mensajes, aunque sean el 1% lo bajonean a uno fuerte, pero es cuestión de centrarse en lo bueno y ya, es lo único que importa”.
Para Christian su seudónimo “De Guerreo” significa “lo que estamos haciendo todos en este mundo, nos la estamos guerreando. Es una forma de decir que me la estoy luchando, que estoy de guerreo. ¿Cómo está Christian? De Guerreo”.

Vida personal


En cuanto a su relación con su familia, durante el viaje se ha mantenido igual ya que Christian siempre ha marcado una sana distancia, habla con sus padres una vez cada semana o cada diez días, si no se pueden llamar, les envía un mensaje para decirles que está bien, Christian dice que su comunicación con ellos es certera, óptima y amorosa, que no requiere de la intensidad de hablar a diario.
Actualmente está en búsqueda de patrocinios, ya que está planeando un próximo viaje aún más grande: la vuelta al mundo a pie. Con sus seguidores hace lluvia de ideas para que lo ayuden a buscar posibles candidatos que se quieran sumar a esta travesía como patrocinadores. “Quiero que me acompañen unas cuatro o cinco empresas y la idea es al final de este año o a principios del otro ya estar arrancando con la vuelta al mundo”, sueña.
Para esta nueva travesía “De Guerreo” está planeando llevar un carrito ya que no quiere volver a cargar mochila, su plan de viaje empezará en la Sierra Nevada de Santa Marta con Yamil, persona con quien terminó la “travesía Páramos”. La ruta que Christian ha pensado es: “Iríamos a la cumbre más alta de Colombia; el pico Colón. De ahí iría hacia Panamá, después empiezo a subir Centroamérica, Norteamérica y pasaría a Asia, en lo posible en barco, para evitar aviones. Cruzó toda Asia, llegó a Europa y después bajo toda África, entonces llegó a Sudáfrica. Después si es posible en barco nuevamente llegar a la Patagonia y de ahí derechito a Colombia”.
Por ahora seguirá enfocado en continuar su viaje en moto cumpliendo un objetivo a la vez, pero seguramente el futuro tiene preparadas más aventuras para él.
Escucha la entrevista completa aquí.