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La “dopamina” de los pirómanos

El neuropsicólogo Jairo Andrés Balcázar habla acerca de uno de los trastornos de personalidad y del placer de las acciones.

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Creada en Bing  Image Creator, dirigida por Karol oviedo.

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Crédito: Freepik

Hay actividades que nos mueven el alma; realizar deporte, bailar, cantar, reír, comer, escribir, leer, entre muchas otras. Acciones que nos llevan a sentir alegría y motivación, pues nuestro cerebro se llena de dopamina; sustancia química que hace sentir placer. Lo que conlleva a hacernos más felices. Según el manual DSM-V (Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) la piromanía se caracteriza por el acto e intento de prender fuego a objetos sin ánimos de lucro o venganza. “La persona encuentra placer y regulación de sus impulsos. Hay unos neurotransmisores que efectivamente cuando hay una situación de placer como es la dopamina, están muy presentes en el cerebro, entonces hay exceso de esta sustancia” según Balcázar.

De acuerdo con lo explicado por el especialista, la piromanía desde la neurociencia es entendida como un trastorno catalogado desde los trastornos de personalidad, cuyo desorden se contextualiza a través de la pérdida del control de impulsos, o lo que en neuropsicología se le llama pérdida del control inhibitorio. “Hay un desequilibrio en el circuito cerebral que se encarga de esa regulación emocional y la toma de decisiones. Esta deficiencia se da por múltiples factores tanto genéticos y ambientales como neuroquímicos. Lo que sucede es que en la persona empieza a haber una recompensa en el actuar de una conducta como es iniciar un incendio o solamente el hecho de visualizar el fuego” reitera.

Créditos: Freepik.

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Creada en Bing  Image Creator, dirigida por Álvaro Tobos.

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Tomada de Linkedli de Jairo Balcazár

Jairo Andrés Balcázar Acosta

Por el consultorio de Jairo Balcázar han pasado varios casos, uno de ellos fue aproximadamente hace un año y medio, el de su primera paciente con piromanía. Era una mamá la cual tenía una atracción muy fuerte por el tema del fuego y encontraba regulación a sus problemas por medio de este. En alguna situación, empezó a quemar la casa. Ella relató que una voz interna le decía que quemara la casa con sus hijos adentro. “Su caso estaba valorado como trastorno de personalidad límite, aunque parecía mucha más piromanía. Estos casos son muy raros porque naturalmente tienden a cursar con varios diagnósticos”, afirma. 

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Cortesía: Jairo  Balcazár

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Cortesía: Jairo  Balcazár

 “A nivel personal es muy complejo. Los trastornos de personalidad son los más complicados de manejar en términos clínicos porque son personas que de la nada se pueden desregular, pueden atentar contra el psicólogo, se vuelven muy agresivos incluso con ellos mismos”, enfatiza.

El psicólogo se dispone en estos casos a escuchar, entender y saber que esa persona cursaba algo que no quería. Por eso él trata de entender y escuchar a los demás con el fin de ayudarles a mejorar el control de sus impulsos “para que puedan aprender a tomar mejores decisiones”, según el profesional.
 

A menudo Balcázar atiende historias como estás, por eso expresa que se debe empezar a escuchar y entender a las personas para comprender sus situaciones. Al mismo tiempo nos deja el siguiente mensaje: “Es supremamente importante el hecho de que no se estigmatice la salud mental, creo que es algo que he visto que se ha mejorado como sociedad, pero todavía nos falta un montón, porque aún la gente piensa que es de locos ir al psicólogo. La persona que va al psicólogo no necesariamente debe tener una patología, sino es una persona que quiere mejorar, que quiere trabajar en sí”.

Jairo Balcázar

“La salud no está completa sin salud mental”
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